La vida sin conflictos es un sueño, una ilusión de corta duración. Se aprende, se crece y se progresa a través y gracias al conflicto. Cada uno tiene sus aspiraciones y deseos, y con frecuencia nos encontramos con que otros tienen aspiraciones y deseos distintos a los nuestros. Como consecuencia surge el conflicto.
El conflicto es como el agua. Cuando abunda exageradamente, trae la muerte y la destrucción. Cuando falta, viene la sequía, que impide el crecimiento y el desarrollo de la vida. El conflicto conlleva el cambio, la mejora, el crecimiento, la madurez. Esta es la cara positiva. Pero también tiene su cara negativa: trae malestar, puede originar una escalada de violencia, desgasta, desanima, afecta a las relaciones.
José Antonio San Martín

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