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martes, 17 de diciembre de 2013

Hiperagresividad escolar

Con frecuencia, el profesorado de Educación Infantil se encuentra con niños ansiosos, dominadores, violentos y que no tienen un buen control de impulsos. Estos niños reaccionan de una forma agresiva y explotan su ansiedad para dominar y no toleran bien la frustraciones normales experimentadas durante el desarrollo.
Tienen dificultades en inhibir sus fantasías crueles y esto puede desembocar en instintos sádicos y destructores que explican sus complejos de culpabilidad.

Son niños muy sensibles al ambiente del medio que les rodea y tienen capacidad para hacerse con él y constantemente buscan fuentes de sensación y de estimulación. Son exigentes, luchan por controloar a los demás,y separan y dividen a los adultos. 

Normalmente han sido niños a los cuales se les ha satisfecho todos los caprichos y utilizan con éxito sus rabietas, por eso, cuando no obtienen el placer deseado se dirigen de forma violenta hacia la persona u objeto que les causa la frustración. En el lado contrario, pueden ser niños privados de casi todo y faltos de afecto, de apoyo afectivo para crecer equilibradamente. 

En cualquier caso, nos encontramos con una personalidad mal estructurada en la que hay que trabajar desde un esfuerzo multidisciplinar y profesional de toda la escuela.

Otro aspecto que no muestran los niños hiperagresivos es una adecuada identificación de su realidad evolutiva pueden actuar o de forma regresiva (trasladando su comportamiento a formas de actuación propias de una infancia más temprana) o bien, intentan equipararse en sus exigencias a los adultos.

Si buscamos el origen de las conductas agresivas en los factores hereditarios, en el caso de los seres humanos pesa más la influencia del medio, especialmente la adquirida por el aprendizaje o a causa del déficit de modelos socilalizadores y afectivos. No hay un programa hereditario contenido en el conjunto cromosómico del organismo que haga más propensos a algunos niños a la hiperagresividad.

Los niños que en sus primeros años no encuentran un ambiente de amor, de comprensión,  se seguridad básica probablemente se cerrarárn primero en la angustia y más tarde desarrollaran la agresividad frente al medio.
Sólo se puede entender los sentimientos humanos de ira, odio y resentimiento como consecuencia de una falta personal de aprecio, y de un dolor afectivo que desde muy pequeños los prepara para la agresión.





lunes, 16 de diciembre de 2013

Violencia escolar

¿QUÉ ENTENDEMOS POR CONDUCTA AGRESIVA Y POR QUÉ APARECE?

Para Bandura (1973), la agresividad es: “una conducta perjudicial y destructiva que socialmente es definida como agresiva”.

Normalmente entendemos como agresividad cualquier conducta realizada por un sujeto que trata de producir daño físico, psíquico o verbal a otra u otras personas.

Rojas Marcos (1998) define violencia como: “ el uso intencionado de la fuerza física en contra de un semejante con el propósito de herir, abusar, robar, humillar, dominar, ultrajar, torturar, destruir o causar muerte”…es la agresividad maligna con connotaciones de crueldad.

Los niños y los adolescentes, igual que todos los seres vivos, tienen necesidad de luchar, desde su más temprana infancia para adaptarse al ambiente que los rodea, ser aceptados y ser reconocidos por éste. Desde este punto de vista, la agresividad es un modo de conducta adaptativa y válida en ocasiones en sentido positivo.
La agresividad entendida en su sentido más vital, tanto filogenética como ontogenéticamente, tiene que ver con el impulso de lucha por la adaptación.

La violencia suele derivarse de la influencia del medio sociocultural y de su incentivación o su apoyo afectivo.

Por todo esto, diferenciamos entre agresividad de origen biológico, como forma de supervivencia y adaptación al medio y la violencia destructiva resultado de un aprendizaje negativo y una conducta inadaptada.

No se trata de culpabilizar ni señalar como a “enemigos públicos”  en el colegio a los alumnos que manifiestan conductas agresivas sino que a los que lo necesitan ayudarlos a reorientar sus actitudes y a modificar sus conductas, estando convencidos de que se encuentran sufriendo, también serios conflictos interiores.



martes, 26 de noviembre de 2013

Conflictos



La vida sin conflictos es un sueño, una ilusión de corta duración. Se aprende, se crece y se progresa a través y gracias al conflicto. Cada uno tiene sus aspiraciones y deseos, y con frecuencia nos encontramos con que otros tienen aspiraciones y deseos distintos a los nuestros. Como consecuencia surge el conflicto.

El conflicto es como el agua. Cuando abunda exageradamente, trae la muerte y la destrucción. Cuando falta, viene la sequía, que impide el crecimiento y el desarrollo de la vida. El conflicto conlleva el cambio, la mejora, el crecimiento, la madurez. Esta es la cara positiva. Pero también tiene su cara negativa: trae malestar, puede originar una escalada de violencia, desgasta, desanima, afecta a las relaciones.

José Antonio San Martín