Con frecuencia, el profesorado de Educación Infantil se
encuentra con niños ansiosos, dominadores, violentos y que no tienen un buen
control de impulsos. Estos niños reaccionan de una forma agresiva y explotan su ansiedad para dominar y no toleran
bien la frustraciones normales experimentadas durante el desarrollo.
Tienen
dificultades en inhibir sus fantasías crueles y esto puede desembocar en
instintos sádicos y destructores que explican sus complejos de culpabilidad.
Son niños muy sensibles al ambiente del
medio que les rodea y tienen capacidad para hacerse con él y constantemente
buscan fuentes de sensación y de estimulación. Son exigentes, luchan por
controloar a los demás,y separan y dividen a los adultos.
Normalmente han sido
niños a los cuales se les ha satisfecho todos los caprichos y utilizan con
éxito sus rabietas, por eso, cuando no obtienen el placer deseado se dirigen de
forma violenta hacia la persona u objeto que les causa la frustración. En el
lado contrario, pueden ser niños privados de casi todo y faltos de afecto, de apoyo
afectivo para crecer equilibradamente.
En cualquier caso, nos encontramos con
una personalidad mal estructurada en la que hay que trabajar desde un esfuerzo
multidisciplinar y profesional de toda la escuela.
Otro aspecto que no muestran los niños hiperagresivos es
una adecuada identificación de su realidad evolutiva pueden actuar o de forma
regresiva (trasladando su comportamiento a formas de actuación propias de una
infancia más temprana) o bien, intentan equipararse en sus exigencias a los
adultos.
Si buscamos el origen de las conductas agresivas en los
factores hereditarios, en el caso de los seres humanos pesa más la influencia
del medio, especialmente la adquirida por el aprendizaje o a causa del déficit
de modelos socilalizadores y afectivos. No hay un programa hereditario
contenido en el conjunto cromosómico del organismo que haga más propensos a
algunos niños a la hiperagresividad.
Los niños que en sus primeros años no encuentran un ambiente
de amor, de comprensión, se seguridad básica
probablemente se cerrarárn primero en la angustia y más tarde desarrollaran la
agresividad frente al medio.
Sólo se puede entender los sentimientos humanos de ira,
odio y resentimiento como consecuencia de una falta personal de aprecio, y de
un dolor afectivo que desde muy pequeños los prepara para la agresión.

